martes, 13 de diciembre de 2016

no son como nosotros 2







Roberto, el alcalde, era de los Menciños, una familia de las de antes donde las mujeres venían a alumbrar al mundo catorce hijos o más; entre los padres y los hijos, las hermanas de los padres con sus propios hijos, abuelas, tías abuelas, bisabuelas; los Menciños eran más de un par de cientos de personas, y así en los tanatorios,  funerales o cuantos actos sociales pudiera haber en la comarca, no había ocasión en que la gente no agradeciese su presencia.
Casi todos los Menciños habitaban en el lugar llamado Menciños; y aunque todos los de Menciños de una u otra manera eran familiares, cualquiera de ellos, si se le preguntase, diría que la coincidencia de su apellido con el nombre del lugar era por pura casualidad.
Roberto de los Menciños fue un chico callado y tímido. Durante tiempo tuvo despistados a sus profesores que no lograban adivinar lo que pasaría en el interior del mutismo de Roberto; al final llegaron a la conclusión de que Roberto de los Menciños era gay, lo cual se dio por sustentado por la indiferencia que mostraban sus compañeros de los dos géneros hacia él.
 Lo poco que hablaba Roberto lo compensaba con creces su hermana Mariví, que tenía sustraída la voluntad de su hermano y manejaba la del resto de la familia. Pelirroja y de ojos azules, Mariví era una mujer fuerte y hermosa, trabajadora y voluntariosa, y muy decidida y emprendedora; era una mujer gallega capaz de traer otros tantos seres humanos al mundo, como sus progenitoras, y además tener tiempo libre para hacer grandes cosas por la familia de los Menciños.
Cuando vino de joven, el calavera del medico del pueblo, a ocupar la plaza en el centro de salud del ayuntamiento, Mariví, que estaba en plena florescenca de su juventud, trató de echarle el lazo, pero a este le gustaban más las enfermeras que las matronas, y además Mariví le parecía un poco rural. Despechada por el menosprecio y para darle una lección al medico, Mariví decidió que el alcalde del pueblo tendría que ser un Menciños y nadie mejor para serlo que su hermano Roberto. Y así ella sería la hermana del alcalde del pueblo.


mvf.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

La frontera

Una vez que llegó el olor del zorro al fino olfato de Melquiades, este levantó su cabeza; aspiró fuertemente, llenando sus pulmones de aire ...