lunes, 13 de marzo de 2017

Primavera n.s... 11

las temperaturas al atardecer ya habían empezado a descender,


El día de San Valentín despertó con un sol radiante que dio un brillo especial a las mimosas que hay a los lados de la carretera del pueblo, cuando corre paralela a la rivera del río.

  El día soleado y la sorpresa de la temperatura cálida desde las primeras horas de la mañana, siendo invierno, animó a la gente a vestir con prendas ligeras para salir de casa a realizar sus compras, ir a la farmacia ...

Ese día a primera hora de la tarde, Roberto,  propuso a María Gabriela salir de casa para dar una caminata por la ribera del rio. Allí, cogidos de la mano, pasearon los dos acaramelados, dejándose ver por otras personas que igual que ellos habían aprovechado la sorpresa de ese grato día para  recorrer el malecón en invierno.

Después del paseo por la ribera del río, Roberto y María Gabriela se acercaron al bar del pueblo. Allí, aprovechando el dia, había unas mesas fuera y se sentaron en una de ellas.

Pidieron unos cafés con leche y se quedaron viendo como la gente que por allí pasaba les saludaban, o se paraban con ellos para hablar de alguna cosa sin importancia.  

 Sentados junto a ellos, una abuela explicaba a su nieta, que jugaba sentada en el suelo sin hacerle mucho caso, como se teñía de rojo con mercromina el pelo de su vieja muñeca. Los niños, corrían dando gritos, jugando al pilla.

A las seis de la tarde, llegaron los últimos rayos de un día adelantado a la primavera y la temperatura comenzó a descender. Los niños continuaron un rato más pero enseguida fue desapareciendo todo el mundo de la calle. Y así se acababa la corta tarde de invierno.

 Al regresar a casa Roberto pidió a María Gabriela que subiera con él hasta el desván y allí, delante de ella, levantó las tablas del suelo y le mostró el escondite donde guardaba el dinero de los regalos que recibía por las obras que se hacían en el ayuntamiento.

Y ante los ojos atónitos de María Gabriela, Roberto le dijo:

- Si yo muriese, el dinero que hay en este escondite es tuyo para que hagas con el lo que quieras.

Ese día de San Valentín,  María Gabriela en el desván ... a Roberto.


mvf.











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