martes, 3 de mayo de 2011

sobre la vida y la muerte o la leyenda del samain 7º

El cielo y el infierno es una ideación del ser humano tan antigua como darle sentido a la comprensión de la vida y la muerte.
Sobre la vida y la muerte, se ha impuesto la creencia, que la vida deja de existir de una manera definitiva con la muerte, ya que abandonamos este mundo para vivir por siempre, en un mundo metafísico límbico de placer o dolor, según los casos. y lo otro, nuestro cuerpo, solo es polvo y en polvo se convertirá.
Yo creo que empezamos a nacer en el momento de morir - recuerdo que Hamlet le decia a la calavera, del bufón de su infancia, que empezamos a morir en el momento de nacer - . Yo creo en el retorno a la tierra para participar de nuevo en el circulo de la vida y cuando sea marcharé contenta de haber podido ser unas de las más hermosas criaturas vivas de la tierra - igual las hay más hermosas pero el ser vanidosa es una de las condiciones humanas que nos distingue de los animales.

Siguiendo nuestra historia, en el mismísimo instante de eternidad que se habían vuelto las cosas con sus personajes a su comienzo Xil compareció en el juicio entre la vida y la muerte.
Atendidas las quejas de los ángeles, se le dió la palabra a Xil, quien como buen gallego, siendo él inocente, no quiso acusar ni responsabilizar a nadie y añadió - que todo fue fruto del azar y la casualidad -
Como quiera que en el mundo de la luz dios inventó el azar para que rija el universo y el diablo invento la coincidencia – no está muy claro que el mundo del diablo sea el de la obscuridad puesto que como todo las personas saben el infierno esta lleno de fuego y llamas , ¿ acaso que el diablo, que no es tonto, este en su propio reino a la sombra y el fresquito mientras los demás, los condenados, se están quemando en la brasas ?- Con las palabras de Xil quedo claro que en el cielo no tendría entrada. por que era un borrachín y un liante.
El diablo, con cariño, pues nunca lo había pasado también en toda una eternidad, dijo que en el infierno tampoco tenía cabida, por que fuera como fuese Xil tenía buen corazón y había dedicado toda su vida a ahogar las penas de sus amigos en la bodega, sin llegar a perdición; dando buenos consejos a estos y ninguno de ellos en beneficio propio, como así le constaban de algunos que visten sotana y hábitos, y que era un persona franca, no como esos estafadores que después de llevar una vida ruin y pecaminosa quieren recurrir a subterfugios y triquiñuelas,limosnas, oraciones y confesiones de ultima hora, para dar con su alma en el cielo. - Sin lugar a dudas el infierno tampoco era su lugar- remató el diablo.
Así que en el mismísimo juicio entre la vida y la muerte decidieron mandar a Xil de vuelta a su casa -
No se conoce ningún otro caso como este, al menos por estos lugares o de gente que hable como nosotros, por que nos ha llegado una carta de dos primos nuestros que subieron de polizontes en un barco mercante y dicen que llegaron a un lugar donde allí no hablan ni papa de nuestra lengua, ni usan siquiera la ñ de aquí; menos mal que para comer encontraron un sitio, con comida conocida como pizzas, spaguettis y canelonis, y llevan tres años encerrados, fregando platos en la cocina, sin atreverse a salir a la calle.
Como el camino desde el mundo de los muertos es tan oscuro y terrible, el diablo le dió a xil una brasa del infierno metida dentro del cráneo de un cozorello, para que esta no se apagase de regreso, con la fuerza y la frialdad de los vientos gélidos de la tierra de los muertos, y saliendo la luz por las cuencas vacías de los ojos del cráneo, esta le guiase como unos candiles o linternas, por el camino. directamente a su casa y no quedase vagando en las tinieblas o por las noches de plenilunio , como los de santa compaña,
O mejor, para que apurase en seguir el camino y llegar pronto a su casa; no fuera que se encontrase a estos , los de la santa compaña y de regreso los invitase a tomar unos vinos en la bodega, y en vez de vagar vestidos con túnicas blancas con capucha, y cada fantasma, en vez de llevar una vela encendida y a su paso dejar olor de cera en el aire, acabasen estos con una cunca o taza de vino, en la mano, dejando el aire con olor a vino, terminando por vagar de bodega en bodega manchados, llenos de lamparones de mencía y cantando canciones de tasca, siendo el hazmerreír de los vivos y corridos a piñas, por las fragas y bosques, por los niños del lugar.
Que con este borrachín era de esperar de todo.




pronto llegará el final


aún continua

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