lunes, 11 de junio de 2012

El bolero 12





Nuestros amigos del puerto estaban indignadísimos con los paseos que se daba  la guardia civil en la planeadora incautada , y cada vez que los veían pasar por la ria, con los aparejos del congrio montados disimuladamente a los costados de la embarcación, pasaban varios días enojados discutiendo por cualquier motivo entre ellos.
Uno de los motivos más frecuentes de las riñas era por culpa del herrero que de un tiempo para aquí, como trabajaba para la guardia civil cuidando la planeadora, no se arrimaba a ellos; pero el motivo mas serio era  que lo necesitaban a él para la construcción del sumergible porque tenían montado un astillero artesanal, en una finca de su propiedad lindante con el rio, donde había suficiente profundidad para fletar una embarcación, y salir a la ria.
La ocasión no tardó en llegar y finalmente llamaron los venezolanos a través de una prima tercera ... que tenían aquí.
Los venezolanos no querían distanciarse de galicia porque no paraban de presumir en su tierra que de una u otra manera tenían algún ascendiente gallego, y por eso querían seguir manteniendo contacto con nosotros.
Apesar de todos los engaños a los que les teníamos acostumbrados los venezolanos habían decidido, "una vez más" que mandarían por ultima vez a una persona de confianza.

No tardó en llegar el negociador, y se encontraron en la taberna de la sagrado, quien cerró a la noche para la ocasión.
El amigo de los venezolanos se llamaba "el bolero" y llegó escoltado con dos matones que parecían estibadores del puerto de la coruña.
Cuando llegaron nuestros amigos "el bolero" ya había sido puesto en antecedentes del lugar por la sagrado porque se había atrevido a tocarle una nalga "fuera del momento" y recibió un guantazo inmovilizador en toda la cara por tocar partes próximas a zonas guarras y asquerosas del cuerpo humano como es el culo, que la sagrado como todas las gallegas, es muy escrupulosa antes de dar el visto bueno.

Alrededor de una de las mesas habituales en las que se echaba la partida a las cartas comenzaron a exponerse las diferencias entre unos y otros: 

El venezolano quería una copita de ron, pero la sagrado le dijo que no tenían aguardiente de caña y le animó a que probara una copita de aguardiente que le iba ser mejor  – no se atrevió a desdecirla -.
 Nuestros amigos tomarían unos cafés fríos *licor café hechos con el mismo aguardiente y café.

Los venezolanos estaban muy molestos con la perdida de la planeadora y habían hablado con los colombianos de pasar el negocio del transporte a manos de los rumanos, porque ya estaban hartos de que nosotros les engañasemos.
Los nuestros querían tomarse el quite con la benemérita porque los veían salir todos los días con la planeadora y no se ocultaban de llevar los aparejos de pesca montados para el congrio.

Los venezolanos pensaban que el herrero había dado el chivatazo de la planeadora a la guardia civil porque había sido el mas beneficiado al hacerse cargo posteriormente del mantenimiento de la planeadora y los nuestros necesitaban que el herrero volviese a trabajar con ellos para realizar sus planes tendrían y además los de la batea habían cogido interés especial en que se arreglase lo del herrero porque sus mujeres habían acordado no ir a la cama con ellos mientras no resolviesen el asunto que no querían que los hombres anduviesen a tiros por ahí ni llamasen la atención que después se acababan creando bandos con las vecinas y terminaban hablando mal unos de otros.

Bueno, resumiendo, el acuerdo con " bolero " fue: las cañas y los aparejos rotos , para venganza de los nuestros, quienes además recuperaban al herrero que venia evitándoles, desde que trabajaba para la guardia civil de mantenimiento de la planeadora , porque no quería que le vieran con malas compañías.
Para satisfacer a los venezolanos: estos se llevarían los motores de la planeadora dejandola inutilizada y se conformarían con que el herrero se quedara sin el trabajo del mantenimiento de la planeadora, que un puesto de trabajo hoy en el pueblo es un puesto de trabajo. Y además a los venezolanos se les haría entrega de una garrafa de aguardiente para celebrarlo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

La frontera

Una vez que llegó el olor del zorro al fino olfato de Melquiades, este levantó su cabeza; aspiró fuertemente, llenando sus pulmones de aire ...