lunes, 18 de junio de 2012

La fauna 13



En enero florece el romero,
en febrero la flor en el almendro
en marzo florece el tomillo
a finales de abril la flor en la vid

en mayo el acebo

y en junio marise ... :

Toda la ropa de invierno para el baúl
toda la ropa de verano para el ropero.

¿ y estos pantalones ?
¡ por dios marise,
si ya no cabes en ellos !



Para el paciente ojo de la abuela de los de la labrada una finca es como un geranio puesto en una ventana y como las plantas de las macetas hay que regarla y cuidarla para que poco a poco vaya creciendo.
Un día se pone unas piedras en los lindes de la finca ocupando unos metros de más del comunal, así pasado unos meses, si nadie retira las piedras ni hay movimiento, se cortan las hiniestas o retamas para la cama de las ovejas y de paso se aprovecha para dejar unos montones encima de las piedras -quedan para venir a recoger con el carro de la burra, pero no se viene-  Pasan más meses, se ponen dos palos y se tiende una cuerda, con el tiempo como la cuerda se cae se pone un alambre … Llegado un momento hay que poner unos ladrillos y para que los ladrillos se sujeten se pegan con arena y cemento no vaya ser que se caigan y molesten a alguien al pasar.

Y así crece la tierra bajo el cuidado del ojo atento y paciente de una mujer de campo; que vio como crecían los arboles y como el viento que va y viene, como una mano que pasa por encima de una mesa o mesa los cabellos de la cabeza de un niño, se lleva la vida de los campos y la vuelve a traer.Y como salían y crecían los hijos y estos se casaban y traían más hijos que no eran de una pero todos habían salido de la carne de una...

Hacía rato que la abuela de los de la labrada llegó a casa después de venir de misa. Se había puesto el mandil y estaba en la cocina sentada en su silla de mimbre pelando patatas. Las patatas las cogía de un saco que tenía a su lado, y que se guardaba debajo del lavabo. Iba descendiendo la monda, según se pelaba la patata, deslizándose dentro de un caldero de plastico negro* donde se acumulaba los residuos organicos para consumo animal, y al terminar de pelarla la tiraba dentro de un cubo de agua que tenía a su lado, cogía otra patata y repetía de nueva la operación.
En la casa había movimiento puesto que tenían obreros haciendo reformas en el cuarto de baño.
Habían levantado el piso, para poner otro nuevo, y alicatado las paredes. Habían quitado la vieja bañera que nunca se había usado para baño, porque en el campo como se aprecia el agua, que el agua debe estar en los pozos que es su tesoro, nadie lo había usado más que para ducharse, para poner un plato de ducha grande.

A las doce, los hombres se hicieron un alto, y se juntaron en la cocina donde les habían puesto un café y unas galletas de tentempié. Y mientras estaban en la cocina todos juntos, en medio de la tertulia, sin dejar de pelar patatas, la abuela levantó la cabeza y dijo: 
- El cura nuevo encontró la vieja talla del santo que se tiró cuando se arregló la iglesia y se compró la nueva. Dice que hay que repararla, que ha sido una señal de dios y de paso que hay que arreglar el tejado de la iglesia.

Después calló y continuó pacientemente pelando patatas,  mientras el silencio de la sorpresa se extendía contagiando a los presentes, quienes con ello decidieron volver a su trabajo. 

El movimiento mecánico de las manos reconfortaba las viejas articulaciones de sus dedos.

Entonces la hija miró para la abuela y levantando la voz, porque la mujer era algo sorda, le gritó :

  • ! ABUELAAAAAAAAAAAAA … NO PELE MÁS PATATAS, QUE YA LLEVA USTED MEDIO SACO ¡ -



La abuela recogió el caldero y su mandil, y así que los hombres volvieron a trabajar recogió la mesa y limpió las migas y las manchas de vino sobre un hule viejo, con el trapo de la cocina.

Mientras la hija, una señora de 50 años, se afanaba con las potas, la abuela abrió el periódico encima de la mesa y puso un dedo calloso, detector de noticias, sobre la hoja del periódico. El dedo empezó a deslizarse de un lado a otro sobre la hoja extendida, olfateando la noticia como un viejo sabueso, hasta que de repente se paró. La anciana bajó la mirada hacia el lugar donde se había detenido el dedo, en una esquina del periódico; allí se escondía una escueta noticia. Y empezó a leer en voz alta y pausada:

- Un octogenario ... - carraspeó su ronca voz y volvió arrancar de nuevo - :
- Un octogenario fue denunciado por agentes del servicio de protección ambiental, por delitos contra la fauna autóctona protegida, con motivo de haber colocado en su huerta trampas para animales que pudieran incluso haber lesionado a personas.
El denunciado fue detenido en un primer momento al estar recogiendo piñas en un pinar de su propiedad para encender la cocina, por dejar sin alimento a las ardillas, animales protegidos de la fauna autóctona. Invadido por un ataque de nervios que le produjo una fuerte hilaridad e indignación, fue llevado a su domicilio, dado su estado de agitación, para llamar a los servicios medicos que le atendiesen por ser una persona de edad.  
Una vez en su casa los agentes pudieron divisar en la huerta existente en la parte posterior de la vivienda, la instalación de cuerdas y trampas con alambre espino que al ser pisadas podrían inmovilizar a una persona entre unos 65 y 140 kilos produciendole golpes, rasguños y heridas con sus elementos punzantes
El arrestado , A. V. LN , vecino de marise, preguntado por los agentes que le custodiaban, manifestó en el lugar que las sogas hechas con alambre espino eran para el jabalí, que de un tiempo para aquí no paraba de invadir las fincas de su propiedad en sus periplos nocturnos y se daba un festín en la huerta de la casa donde tenía plantadas todo tipo de hortalizas y tuberculos.

La abuela de los labradas levantó la cabeza y le dijo a la hija: - Oíste, este ... A. V. LN... ¿ No será el tio Avelino ?-.




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1 comentario:

  1. poema + relato esta muy bien eso, y la abuela con sus patatas gracias:)

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