lunes, 9 de abril de 2012

La tia la rica.- 4




Los abuelos decían que en Galicia el hambre entraba nadando debido a que la cantidad de agua que cae por estas tierras puede anegar las campos y ahogar las simientes, dejando las tierras sin dar sus frutos y sin comida para hombres y animales.
Una de estas hambrunas fue tan dura que en la galicia rural, en las casas pudientes, por piedad se preparaba un caldo para los pobres que venían a comer en algunos casos desde más de veinte kilómetros.
De donde es mi madre, para dar un festejo del que ya nadie se acuerda, un día las vecinas hicieron unos callos, que era lo más exquisito a lo que se podía aspirar y tal fue el contento y la felicidad que se produjo entre los pobres que desde aquellas, llegados tiempos mejores, quedó por costumbre celebrar cada año dicha fecha con una enorme perolada* de callos – hace alusión a lo cocinado en una pota de enorme dimensiones, callos en este caso -, claro está que en el lugar, el numero de pobres se multiplica ahora en esa fecha enormemente para degustar los callos.
Mi madre, que está en todas las organizaciones y eventos que se organizan, en esta fiesta no podía faltar. Próxima la fecha de la celebración comenzó los preparativos y las compras de los callos para batir el record del año pasado que estaba en treinta raciones por minuto. - es decir que entre ellas y dos vecinas más, echadas las cuentas pretendían entrar en el guinnes sirviendo mil raciones de callos en cinco minutos- por que los callos se han de servir , ni más , ni menos, que en su punto exacto -.


El día que a la semana bajamos al pueblo del puerto de compras, entre otras cosas hacer la compra de pescado … en un encuentro ocasional se reunió con los de la batea en una cafetería, con los que quedó en que se harían cargo de recoger los callos del matadero
municipal, y que se los subirían al lugar donde se celebraría la callada.
 Acuerdo que había llegado con ellos para que no se produjese el atasco del año anterior cuando apareció el pescadero con sus gatos para traer los callos – los gatos venían picajosos y no se dejaban coger porque no se había hecho sus paradas acostumbradas ni habían recibido sus raciones de pescados habituales - .Y además, por las suspicacias que había este año con la desaparición de los gatos, se pretendía así evitar que por desgracia se atropellase un gato y acabasen con una denuncia puesta en medio ambiente*.
- se sospechaba de la posibilidad de que alguna vecina, molesta con el ruido de la fiesta próxima a su casa, fuera defensora de los animales - . 
Lo que voy a contar se produjo unos días después cuando vino a tomar café a casa de mi madre la tía la rica - mi madre había dejado de jugar a las cartas después de la redada en el bar con los …
sus amistades, pero aprovechaba las visitas en su casa para echar una de sus celebres partidas, a base de guisantes o garbanzos - .
La tía rica, era viuda de don sebastian el cacique del pueblo. y como no habían tenido hijos, a la muerte de este le había quedado todo en herencia a un sobrino por la parte pobre de la familia de don sebastian, pero mientras viviese su mujer, que había ascendido a viuda, estaba todo en usufructo de ella. Y así mientras su sobrino vivía en la indigencia, en espera de la herencia de su tío, la tía la rica iba viviendo los largos años de vida que le quedaban, llenos de recuerdos repletos de soberbía y de maldades. Por eso le llamaban la tía la rica.

La tia la rica, tenía los dedos llenos de anillos de oro , que eran como el antiguo testamento de su vida
Aspiraba el aire y resoplaba : - " soy la viuda de don sebastian " -
A veces intimaba y decía - Ay .... cuando sebastian vivía … -
Cuando venía por nuestra casa a tomar el café nos regalaba unos besuqueos para todo el mundo a la voz de: - Ay, hija, cuanto tiempo que no te veo.
Se sentaba a tomar el café y mientras llenaba la taza : - Ay, hija, pasame un poco de azúcar que a mi no me lo ha quitado el medico-
Después , invariablemente, sacudía su mano, la otra  posaba en la mesa con un cigarrillo entre los dedos que se quemaba elevándose una columna de humo lenta, ondulosa, desgreñandose en el aire, y decía : - Ay , hija, que guapa te veo -
Invariablemente despachada sus cortas frases llenas de hija por aquí e hija por allí. Solo una vez, mientras echabamos una de esa aburridas partidas con guisantes, me sorprendió con sus comentarios diciendo :
- mi mejor amiga es de color - ,
Yo abrí los ojos, pensando para mi , - ¿ como de color, que quiere decir de color ? -, pero la tía la rica , continuaba sin pausa su comentario : - y yo le digo :  ! ay, prima , pero que negra eres dios mio ¡-.  Al acabar salió una risotada larga y profunda de sus pulmones cavernícolas . - Oh, oh, oh ...-. Así quedó aclarada mi ingenuidad

Estábamos echando una partida con garbanzos en casa, en una de estas visitas. Mi madre no le importaba perder garbanzos jugando a las cartas porque como ella decía ni siquiera se sabía cuantos entraban el paquete de un kilo, ni pretendía saberlos.

- Anda juega, que se te va quemar la carta en la mano - . Le dijo mi madre a la tía la rica, mientras esta sujetaba la carta en la mano.

Entonces “la tía la rica” levantó la carta y la bajó a la mesa como el martillo que va dar el golpe en la cerviz de un ternero para darle muerte en el matadero, y le soltó a mi madre :

- Ay, hija, el otro día te vieron tomando un café con los de la batea -, y yo les dije -, continuó” la tía la rica” - , ¿ y a vosotras que os importa lo que haga .... la madre de marise ? -.

Mi madre se quedó perpleja. El veneno ya había sido inoculado.

Mientras sujetaba las cartas de la partida con una mano, la otra mano seguía meneandose en el aire, haciendo arcos como si fuese la batuta de un director de orquesta dirigiendo las palabras que a su espalda salían por la boca de su propietaria . Era la mano de don sebastian que seguía vivo después de muerto y desde ultratumba, empezaba un nuevo movimiento con el que dirigía las palabras que salían por la boca de “la tía la rica”:
 - Soy la viuda de don sebastian ...– dijo, y quedó la frase en el aire sin acabar .
A la noche mi madre y mi padre discutieron en casa. yo los oía mientras veía la televisión, comiendo mi sanguische en la sala. Al final oí gritar a mi padre que le decía a mi madre.
- ! … pero que te vea una vecina .... una mujer sola, en una reunión con los hombres del puerto ¡-
Después se hizo el silencio en la casa.

Y así fue el motivo por el que los de la batea, incluida mi madre,  habían aumentado las medidas para no ser vistos en sus reuniones.

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