lunes, 7 de mayo de 2012

El Golpe - 7



La rusa frecuentaba las tabernas, después de salir del trabajo por las tardes, porque gustaba de beber el vino mencía de nuestras tierras. Aún así por mucho que bebía rara vez se le había visto indispuesta. Alguna vez, cuando daban altas horas de la noche y el sueño le doblaba la cabeza, empezaba cantar unas canciones lentas y monótonas como el aire cuando mece los copos de nieve al caer, después de la ventisca . - Tenían un ritmo muy parecidas a las de por aquí que recuerdan  el ritmo de las ondas del agua del océano cuando su furia duerme apaciblemente -.

Aquella noche, en la cantina, mientras la sagrado llenaba sus vasos de vino, estaban los de las bateas esperando por el furgo, que le habían encargado el reparto de unas cajas de dinamita para los armadores que pescan al cerco la sardina.

La rusa, reía a pleno pulmón … y contaba una historia de su tierra.
Habían quedado para dar razón a una trucha de tres kilos que había pescado karuso – la primera captura de la temporada - y que le habían pagado con la recaudación de la maquina tragaperras de la estación de autobuses.

Cuando el furgo llegó, el pescador que también estaba convidado a la fiesta contaba como fuera su captura. Había estado desde primeras horas de la mañana subiendo y bajando por la rivera del rio, para llamar la atención  sin ser descubiertas sus intenciones por el pez .

Y después de merodear la presa, cuando vió el momento oportuno, el sisa se acercó a los moteros dirigiéndose al matón más feo, que con su cazadora de cuero negro se veía que era el jefe de la banda.

Lo llamó y le dijo: - oye tío , tengo un amigo que vende un televisor led de 54 pulgadas. Pasmate. ¡ por  300 euros !.
El motero, abrió los ojos mostrando sorpresa de que el sisa, con su figura menuda y esmirriada , se hubiera atrevido a hablar con él,
-No no, escucha - le dijo el sisa, acercándosele - esta nuevo, tiene garantía y todo  - insistía mientras prestaba atención a la ahora interesada falsa indignación de su victima -
- Mira, mira que te digo , escucha -
Estaba lanzando al agua el cebo para que lo mordiera el pez.
La voz del sisa estaba llena de eses y susurros, confabulandose con el motero, hablandole del televisor como los compinches cuando van a estafar a alguien.
 Su cabeza giraba para los lados. - Mientras se aseguraba que nadie le escuchaba se hacia oír por todos los presentes - .
-Tu ves el aparato y te convences - , le dijo el sisa de nuevo, y entonces le lanzó con picardía el anzuelo.
- Pero eso no es lo bueno, le puedes decir a tu mujer que te costó 600 euros y tu te puedes quedar 300 euros para ir a la concentración de moteros de jerez - .
Y ahí mordió la trucha, “ al mostrar interés “ pero aunque tenía dentro el anzuelo, recelaba aún de su presa y empezó a dar vueltas sin tragarse para dentro su cebo. 
- Vete por el televisor, y lo traes para que yo lo vea - le dijo el motero al sisa. 
Así que le fue dando cuerda hasta que llegado un momento tiró de nuevo de él.
El sisa. - si, pero mi amigo sino ve el dinero, no va venir con el televisor que lo tiene que traer en la furgoneta.
Más dudas, mas cuerda, y de nuevo un jalón a la presa .
- Mi amigo, si le llevo el dinero, te trae el televisor y después el ya te lo lleva a casa y te lo deja donde tu quieras, que va todos los días a coruña y no te va cobrar nada por ello -.

Y la trucha cayó presa tragando el cebo con todo el anzuelo.

Entre todos los componentes de la banda de moteros se juntaron los 300 euros que le dieron al sisa, dándole instrucciones claras de donde le esperaban y a la hora que quedaban para recoger y marchar temprano con el televisor para la coruña. - 

- Los últimos estertores de la captura -.


El sisa se marchó al vuelo con el botín, recuperando así la cantidad para pagar el arreglo de las ruedas de la camioneta del furgo que habían pinchado los moteros el día de la discusión.
Eran las dos, y el timo ya se había consumado. Los moteros estuvieron buscando y preguntando por el sisa toda la tarde por el pueblo, hasta que descubierto el engaño , avergonzados , se marcharon para la capital.

A nadie les preocupaba si querían venir a vengarse los moteros, por que ya tenían suficiente castigo con el escarnio y sabían que, por no pasar la vergüenza, ni soportar las risas, no se atreverían a regresar por aquí .

El sisa, después del reparto de las ganancias - un quinto para los de la batea, otro quinto para el peto de la iglesia , que se lo había prometido a san Nicolas para tener buen éxito con su golpe y recuperar así la confianza con sus amistades, y el pago del arreglo de las ruedas del furgo - le habían quedado treinta euros, con el que invitó a sus amistades a celebrar su éxito.
Después, de nuevo en la ruina, " aprovechando la ocasión", se decidió a robar un camión cargado de sacos de patatas para regresar a casa. Iba por la autovía cuando las sacos,- mal atados- empezaron a caer del camión , y finalmente fue detenido por la guardia civil de trafico, alertada por los conductores que llamaron por teléfono para avisar del peligro en la carretera.
El sisa, cuando era esposado por la guardia civil , pensaba en sus amistades de prisión y lo mucho que daría que hablar su golpe.
- No hay mal que por bien no venga - .


Ya entrada la noche y acabada la fiesta,- la trucha la habían comido frita con abundante jamón lo que había ayudado a beber el vino -  la rusa al despedirse le dijo a nuestros amigos con su horrible acento :
- ¿ Vosotros querer sumergible ?. Yo pensar en ello. Pronto daros respuesta. -.
Y después se llevó al furgo arrastro con ella. Quería probar su camioneta.

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