martes, 26 de junio de 2012

El regreso 14




A primera hora de la mañana un coche negro, con dos hombres en su interior, se detuvo a distancia suficiente en la carretera del centro penitenciario de teixeiro de la coruña. Se apagó el motor y tras unos minutos de contenido silencio, el canto de los grillos y las aves, suspendido con la llegada del vehículo, llenó de nuevo el aire espeso, húmedo y caliente de la mañana de verano.
No tardó en abrirse el portón y al cabo de un rato salió un hombrecito bajito y esmirriado que parecía que saltaba en vez de andar. La puerta del centro se volvió a cerrar tras él. El conductor del vehículo con el brazo estirado, desde la ventanilla hizo señas para que le viera. El sisa se acercó y habló con ellos. Y mientras la naturaleza se volvió nuevamente muda,- parecía que grillos y aves se querían enterar de la conversación - del coche bajó un hombre, alto y corpulento que dio la vuelta alrededor del coche para abrir la puerta del vehículo al sisa. El sisa entró y se sentó en la parte de atrás del coche.
El hombre esperó a que el sisa se pusiera el cinturón de seguridad, comprobó que estaba bien puesto tirando del cinturón; cerró la puerta y volvió para su lado del vehículo. Después, el coche arrancó y partió lentamente para trasladar al sisa a la casa de su madre.

Tras ellos quedaba una discusión entre grillos y aves que se iniciaba de nuevo en el aire espeso, húmedo y caliente de una mañana de verano.
Llegando al pueblo, el coche negro se cruzó con un super cinco* renault cinco, de color rosa, que iba a ciento cuarenta y siete kilómetros por hora. Lo conducía una mujer, y detrás llevaba tres niñas.
Era Ligia y sus hijas, que iban urgentemente al veterinario con una pequeña gatita blanca porque se había caído y parecía que tenía rota una patita.
Y mientras el turismo dejaba una polvareda tras ellos alejándose, el coche negro seguía con su tranquila velocidad, entrando en el pueblo. Finalmente se detuvo a la puerta de la casa del sisa.
Después de despedirse de los hombres del vehículo, el sisa bajó y se dirigió a la casa de la madre. Llamó a la puerta, y esperó, mientras no le perdían de vista los ocupantes del coche. La puerta se abrió y una señora mayor al verle le dio un abrazo y unos besos arrastrándolo al interior de la vivienda.
Cuando desapareció de la vista de los hombres del coche el sisa, al cerrarse la puerta de la casa, partieron saliendo del pueblo a toda velocidad. Habían cumplido su encargo de llevar a nuestro amigo sano y salvo a la casa de su madre.

Nuestro abogado había mandado un recurso al juez porque, dado lo esmirriado que era el sisa, la guardia civil a la hora de detenerlo y meterlo en el coche patrulla después de leerle su derechos “ debió preguntarle: si quería un asiento elevador para niños “ para sentarse en el asiento posterior del coche patrulla, dado que en el transporte el sisa corrió un probable riesgo de asfixiarse con el cinturón de seguridad del vehículo.
La fiscalía teniendo en cuenta el gasto que podría significar el comprar asientos elevadores para niños para los vehículos de la guardia civil, y que el acusado solo pretendía llegar a casa de su madre,  valoró el escrito, y el juez no tardó en mandar la orden de liberación del sisa, amonestando seriamente a los agentes de la patrulla que lo habían detenido porque el robo de los sacos de patatas, aprovechando la ocasión, no era comparable al peligro que el detenido había corrido de asfixia.








lunes, 18 de junio de 2012

La fauna 13



En enero florece el romero,
en febrero la flor en el almendro
en marzo florece el tomillo
 y al terminar abril la flor en la vid

en mayo el acebo

y en junio marise ... :

Toda la ropa de invierno para el baúl
toda la ropa de verano para el ropero.

¿ y estos pantalones ?
¡ por dios marise,
si ya no cabes en ellos !



Para el paciente ojo de la abuela de los de la labrada, una finca en el campo es como un geranio puesto en una ventana, y como las plantas de las macetas la finca hay que vigilarla y cuidarla, para que poco a poco vaya creciendo.
Un día, invadiendo espacio del comunal, se pone unas piedras rodadas en los lindes de la finca. Sí pasado unos meses nadie retira las piedras, ni hay movimiento de ellas, cuando se cortan las inhiestas o retamas, para la cama de las ovejas, de paso se aprovecha para dejar olvidados unos atados, encima de las piedras  -quedan para venir a recoger con el carro de la burra, pero no se viene.
Pasan más meses, se ponen dos palos y se tiende una cuerda, con el tiempo como la cuerda se ca,e se pone un alambre … Llegado un momento hay que poner unos ladrillos y para que los ladrillos se sujeten se pegan con arena y cemento, no vaya ser que se caigan y lastimen a alguien al pasar.

Y así crece una finca, con el cuidado del ojo atento y paciente de una mujer de campo.
 
La mujer vio como el viento que va y regresa, lleva la vida de los campos y la vuelve a traer, mientras los árboles crecen. Parió y vio crecer a los hijos, que hicieron sus familias y trajeron más hijos, que no eran de una pero eran de la misma carne de una ...
 
 
- ¡Abuela ... !
Aparece su nieto de cuatro años, con los mocos colgando de la nariz. Se da la vuelta y con un pañuelo blanco, le limpia la cara. Ahora
le pasa la mano por encima de su pequeña cabeza y entremezcla sus dedos ancianos con el poco pelo dorado que tiene, como si la tierra de la huerta, acariciase el sol.
 
Le da un beso en la mejilla y una palmadita en el culo y el nieto marcha corriendo como si hubiera empujado un coche de juguete por el pasillo de madera, de la casa..


Hacía rato que la abuela de los de la labrada, después de oir la misa, había llegado a la casa. Se puso el mandil y sentada en la cocina, en su silla de mimbre, empezó a pelar patatas. Las patatas las cogía de un saco que tenía a su lado, y que guardaba debajo del fregadero. Iba descendiendo la monda, según se pelaba la patata, deslizándose dentro del caldero de plastico negro* en el que se echaban los residuos orgánicos que se podían destinar para consumo animal, y al terminar, la monda caía dentro del caldero. Volvía a coger otra patata y repetía de nuevo la operación.
En la casa había movimiento puesto que tenían obreros haciendo reformas en el cuarto de baño. levantaron el piso, para poner otro nuevo, y alicatado las paredes. Quitaron la vieja bañera, que no se usaba más que para ducharse, para poner un plato de ducha grande, porque en el campo el agua es un bien y debe estar en los pozos que es su tesoro.
A las doce, los hombres hicieron un alto para juntarse en la cocina donde les tenían preparado un café y unas galletas de tentempié. Y Cuando estaban en medio de la tertulia del cafe, sin dejar de pelar patatas, la abuela levantó la cabeza y dijo: 
- El cura nuevo encontró la vieja talla del santo que se tiró cuando se arregló la iglesia y se compró la nueva. Dice que hay que repararla, que ha sido una señal de dios y de paso que hay que arreglar el tejado de la iglesia.

Calló y continuó pacientemente pelando patatas,  mientras el silencio de la sorpresa se extendía contagiando a los presentes, quienes con ello decidieron volver a su trabajo. 

El movimiento mecánico de las manos reconfortaba las viejas articulaciones de sus dedos de la ancina.

Entonces la hija miró para la abuela y levantando la voz, porque la mujer era algo sorda, le gritó :

  • ! ABUELAAAAAAAAAAAAA … NO PELE MÁS PATATAS, QUE YA LLEVA USTED MEDIO SACO ¡ -



La abuela se levantó y recogió el caldero, y así que los hombres volvieron a trabajar, cogió un trapo que tenía guardado dentro de un cajón debajo de la mesa y limpió las migas y las manchas que quedaban del cafe caído sobre el hule viejo.

Mientras la hija, una señora de 50 años, se afanaba con las potas, la abuela extendió el periódico encima de la mesa y puso el dedo calloso, detector de noticias, sobre la hoja del periódico. El dedo empezó a deslizarse de un lado a otro sobre la hoja extendida, olfateando la noticia como un viejo sabueso, hasta que de repente se paró. La anciana bajó la mirada hacia el lugar donde se había detenido el dedo, en una esquina del periódico; allí se escondía una escueta noticia. Y empezó a leer en voz alta y pausada:

- Un octogenario ... - carraspeó su ronca voz y volvió arrancar de nuevo - :
- Un octogenario fue denunciado por agentes del servicio de protección ambiental, por delitos contra la fauna autóctona protegida, con motivo de haber colocado en su huerta trampas para animales que pudieran incluso haber lesionado a personas.
El denunciado fue detenido en un primer momento por estar recogiendo piñas en un pinar de su propiedad para encender la cocina, por dejar sin alimento a las ardillas, animales protegidos de la fauna autóctona. Invadido por un ataque de nervios que le produjo una fuerte hilaridad e indignación, fue llevado a su domicilio, dado su estado de agitación, para llamar a los servicios medicos que le atendiesen por ser una persona de edad.  
Una vez en su casa los agentes pudieron divisar en la huerta existente en la parte posterior de la vivienda, la instalación de cuerdas y trampas con alambre espino que podrían inmovilizar a una persona entre unos 65 y 140 kilos produciendo le golpes, rasguños y heridas con sus elementos punzantes
El arrestado A.V. L. vecino de marise, preguntado por los agentes que le custodiaban, manifestó que las trampas y sogas hechas con alambre espino eran para el jabalí, que de un tiempo para aquí, en sus periplos nocturnos, no paraba de invadir las fincas de su propiedad  para darse un festín, metiéndose incluso en la huerta de la casa donde tenía plantadas todo tipo de hortalizas y tubérculos.

La abuela de los labradas levantó la cabeza y le dijo a la hija: - Oíste, este ... A.V. L. ¿ No será el tio Avelino ?-.




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lunes, 11 de junio de 2012

El bolero 12





Nuestros amigos del puerto estaban indignadísimos con los paseos que se daba  la guardia civil en la planeadora incautada , y cada vez que los veían pasar por la ria, con los aparejos del congrio montados disimuladamente a los costados de la embarcación, pasaban varios días enojados discutiendo por cualquier motivo entre ellos.
Uno de los motivos más frecuentes de las riñas era por culpa del herrero que de un tiempo para aquí, como trabajaba para la guardia civil cuidando la planeadora, no se arrimaba a ellos; pero el motivo mas serio era  que lo necesitaban a él para la construcción del sumergible porque tenían montado un astillero artesanal, en una finca de su propiedad lindante con el rio, donde había suficiente profundidad para fletar una embarcación, y salir a la ria.
La ocasión no tardó en llegar y finalmente llamaron los venezolanos a través de una prima tercera ... que tenían aquí.
Los venezolanos no querían distanciarse de galicia porque no paraban de presumir en su tierra que de una u otra manera tenían algún ascendiente gallego, y por eso querían seguir manteniendo contacto con nosotros.
Apesar de todos los engaños a los que les teníamos acostumbrados los venezolanos habían decidido, "una vez más" que mandarían por ultima vez a una persona de confianza.

No tardó en llegar el negociador, y se encontraron en la taberna de la sagrado, quien cerró a la noche para la ocasión.
El amigo de los venezolanos se llamaba "el bolero" y llegó escoltado con dos matones que parecían estibadores del puerto de la coruña.
Cuando llegaron nuestros amigos "el bolero" ya había sido puesto en antecedentes del lugar por la sagrado porque se había atrevido a tocarle una nalga "fuera del momento" y recibió un guantazo inmovilizador en toda la cara por tocar partes próximas a zonas guarras y asquerosas del cuerpo humano como es el culo, que la sagrado como todas las gallegas, es muy escrupulosa antes de dar el visto bueno.

Alrededor de una de las mesas habituales en las que se echaba la partida a las cartas comenzaron a exponerse las diferencias entre unos y otros: 

El venezolano quería una copita de ron, pero la sagrado le dijo que no tenían aguardiente de caña y le animó a que probara una copita de aguardiente que le iba ser mejor  – no se atrevió a desdecirla -.
 Nuestros amigos tomarían unos cafés fríos *licor café hechos con el mismo aguardiente y café.

Los venezolanos estaban muy molestos con la perdida de la planeadora y habían hablado con los colombianos de pasar el negocio del transporte a manos de los rumanos, porque ya estaban hartos de que nosotros les engañasemos.
Los nuestros querían tomarse el quite con la benemérita porque los veían salir todos los días con la planeadora y no se ocultaban de llevar los aparejos de pesca montados para el congrio.

Los venezolanos pensaban que el herrero había dado el chivatazo de la planeadora a la guardia civil porque había sido el mas beneficiado al hacerse cargo posteriormente del mantenimiento de la planeadora y los nuestros necesitaban que el herrero volviese a trabajar con ellos para realizar sus planes tendrían y además los de la batea habían cogido interés especial en que se arreglase lo del herrero porque sus mujeres habían acordado no ir a la cama con ellos mientras no resolviesen el asunto que no querían que los hombres anduviesen a tiros por ahí ni llamasen la atención que después se acababan creando bandos con las vecinas y terminaban hablando mal unos de otros.

Bueno, resumiendo, el acuerdo con " bolero " fue: las cañas y los aparejos rotos , para venganza de los nuestros, quienes además recuperaban al herrero que venia evitándoles, desde que trabajaba para la guardia civil de mantenimiento de la planeadora , porque no quería que le vieran con malas compañías.
Para satisfacer a los venezolanos: estos se llevarían los motores de la planeadora dejandola inutilizada y se conformarían con que el herrero se quedara sin el trabajo del mantenimiento de la planeadora, que un puesto de trabajo hoy en el pueblo es un puesto de trabajo. Y además a los venezolanos se les haría entrega de una garrafa de aguardiente para celebrarlo.




lunes, 4 de junio de 2012

un mar de arrugas 11




Por la mañana la casa estaba toda revuelta tras el regreso de mis padres el día anterior, pero había cobrado vida.
Cuando me levanté las maletas estaban en el pasillo de la casa, unas vacías y otras entreabiertas y mi madre, que ya llevaba levantada hace rato, se había metido en hacer una auditoria de la ropa del viaje que en varios montones, según los colores, se iba apilando para desfilar por la lavadora.
Mi padre hacía rato que había desaparecido de casa y se había ido a la huerta. Estaría viendo los manzanos, los cerezos … los kiwis; hemos plantado kiwis, con lo ricos que están , cuando es la época, recién cogidos del árbol.
Aunque aparentemente inertes las plantas son seres vivos y se nota su vida para el ojo paciente del cuidador que sabe apreciar sus cambios.
 Aquel castaño se ha recubierto de hojas, su verde se ha vuelto mas oscuro. Aquel cerezo están brotando sus yemas, pronto tendrá flores
Hay que limpiar aquel riego, para que el agua fluya mejor.  La higuera tiene necesidad de que se limpie alrededor que está echando muchas varas …


Cuando vino a desayunar, mientras sorbía el café con leche nos dijo todo ufano: - el semillero de los tomates cherry y los pimientos de padrón han brotado, tendré que hacer unos surcos para transplantarlos - y al terminar marchó de nuevo para la huerta.
Quedamos solas mi madre y yo en la cocina :
 -marise- , me dijo mi madre – hay que llamar al abogado que se encargue del sisa -
aja-, le respondí- 
- Si tu te me miras la lavadora yo voy hacer unas llamadas telefónicas – volvió a decir.
- vale mama- dije asintiendo.


Mi padre está liberado de la mayoría de las actividades domesticas por el estres que le producen los aparatos electrodomesticos .

A veces cuando no estamos en casa se decide a utilizar la lavadora y me llama en secreto todo apurado : - marise el programa para la lavadora... que lo pongo.  en la g o en la h, o en el medio de las dos, porque no arranca -.
Yo le respondo amablemente, - papa, no te preocupes que ya la pongo yo al llegar - 
Aunque le podía responder : - ¿ has mirado si está la lavadora encendida ? Porque tiene un botoncito que pone on/off … -

Porque después mi padre siempre se olvida de colgar la ropa y para evitar trabajos inútiles.

La última vez que quiso planchar una camisa mi padre se lió con el manual de instrucciones de la plancha y ahí estuvo atascado hasta que mi madre decidió rescatarlo, porque ya era la hora de la comida. - Mi madre cogió la plancha que se deslizó suavemente por la tela de la camisa convirtiendo un mar de arrugas encrespadas en una laguna de agua dulce-.
Como dice mi madre: mi padre sirve para aguantar cariñosamente todas nuestras burlas y porque tener un hombre en casa sirve , en la mayoría de los casos, para espantar a todos los demás.
A media mañana me tocó salir para hacer la compra de una larga lista que me entregó mi madre. Mi padre apareció inmediatamente ofreciéndose como taxista. Acepté la oferta y salimos mientras la jefa quedaba hablando por teléfono con nuestro abogado para rescatar al sisa de la cárcel
Nuestro abogado era un sobrino del xil, que residía en la coruña. y que llevaba todos nuestros casos y el de nuestros vecinos.


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lunes, 28 de mayo de 2012

Viajar hasta mallorca - 10


Cuando mis padres llegaron de “ mallorca “, mi madre entró en casa con el bolso abierto de sacar el dinero para darle una propina  al taxista y la chaqueta colgándole del hombro - el taxista , que ya estaba jubilado, era amigo de la familia y después de la comida, que pararon a mitad de camino a comer una carne a la piedra, solo le aceptó para el pago del combustible - .
Me dio sendos besos en las mejillas, me pusó un collar de perlas majoricas en las manos y me dijo : - Ayuda a tu padre a meter las maletas en casa -
Como siempre mi madre no se fijó para nada en lo ordenada y limpita que estaba la casa al llegar.
* Yo esperaba un : - ¡ Oh... Así da gusto llegar a casa marise ! –.
 O esperaba : - ¡ Marise, mucho nos debiste de echar en  falta a tu padre y a mi ! -.
 O bien : - ! Caramba marise no conocía yo esta faceta tuya ! - .
Mi madre tiene un detector de averias y de cosas mal hechas que funciona a la perfección , pero no le detecta que el detector de aciertos y de cosas bien hechas hace tiempo que no le funciona.

El taxista ya era algo mayor y tenía un viejo haiga * un Dodge 3700 GT fabricado por barreiros, con el que íbamos todo el pueblo a la coruña, en las grandes ocasiones al juzgado, porque ir en el haiga se había convertido en un amuleto, como el que lleva en el bolsillo una pata de conejo. - Hola marise -, me dijo el taxista al verme salir de casa para recoger las maletas.- 
 
El taxista había ido a primeras horas de la mañana a recoger a mis padres al aeropuerto de labacolla, en santiago de compostela. Mis padres no son muy dados a molestar pero habían llamado a su amigo por el cansancio del viaje de regreso y el haber tenido que dormir en el aeropuerto en madrid hasta que mejorasen las condiciones climatologicas del aeropuerto de galicia.
 En el viaje de vuelta, mi padre todo contento por regresar de nuevo a su tierra,  vino hablando de sus vacaciones y contando que habían alquilado un coche - El coche - decía mi padre, - todo un exito , y no había parado de dar vueltas con el todos los días - ; mientras mi madre desde el asiento de atrás le apostaba - con sorna pero advirtiendo a mi padre para que no metiera la pata - ¡ Y mira que no es pequeña la isla para dar vueltas, parecía que estábamos en un tiovivo ! -.
El taxista y su " haiga" en otros tiempos habían recorrido media europa llevando emigrantes que habían regresado ricos. Y  tenía , con la afición de futbol local, acompañado al depor * Real Club Deportivo de la Coruña, a muchos partidos en que nuestra selección había salido siempre victoriosa, más o menos.
Aún ya mayor y jubilados los dos, pues el Dodge estaba dado de alta como vehículo historico, con tantos viajes que habían hecho y tantos recuerdos que guardaban, seguían corriendo por las carreteras, porque no podían faltar en bodas, bautizos y romerías que se considerasen de prestigio, y en todas ellas hacía broma de que él y su queridisimo “haiga” no iban a morir sin cruzar el mediterraneo en un puente hasta mallorca.

Una vez terminamos de descargar las maletas y meterlas en la casa, yo me despedí del taxista dandole unos besos.
Y los dejé, a él y a mi padre, hablando en la acera .
 Mientras entraba en la casa se oía  como mi padre, continuando con su historia decía :
- ... ¡ Si ... y allí en los semáforos no es como aquí ... ! -

Mi madre se había cambiado y estaba pegada al teléfono actualizándose, y así se enteró de entre otras cosas del encierro del sisa.

Por la noche, cuando todos marchamos a dormir, mi madre tuvo un sueño en el que vió al sisa cuando era pequeñito.
Estaba en su cama para bebe de madera, con sus barrotes para que no escapara, y el sisa en pañales , mientras trataba de meter la cabeza entre dos barrotes, agarrandose a la barandilla con una mano, sujetándose para no caer de culo, sacaba la otra mano extendida pidiendo que alguien lo sacara del corralito y lo cogiera en brazos .


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lunes, 21 de mayo de 2012

los de la batea pasaban mas tiempo en el mar - 9



Los de la batea pasaban más tiempo en el mar que en tierra. Y cuando estaban en tierra, en el medio de la noche no había atajo ni recodo ni recoveco del terreno que no conociesen y por el cual pudieran andar sin desviarse unos centímetros del camino.

Hasta donde la memoria popular alcanzase los antepasados de los de la batea habían sido todos ellos contrabandistas, y con la historia de su familia, se podía hacer toda una historia del contrabando y sus artes en nuestras tierras, y de la evolución que el comercio local y los llamados delitos económicos, habían tenido a lo largo de los tiempos hasta nuestros días .

Ganados vacunos, mulas, cabras, monárquicos, hierba, centeno, trigo, liberales, telas, ron, de nuevo monárquicos, cerdos, caballos, otra vez los liberales, patatas, cebada, wolframio republicanos, ginebra ,güisqui, güinston, cámaras fotográficas, portátiles... habían sido llevados a uno y otros lados de las fronteras conforme cambiaban los gustos y las ideas de las gentes del lugar . Contrabando, comercio y política se había desarrollando con la familia de los de la batea hasta nuestros días y fueron creciendo a la par con las necesidades de los mercados locales.

Una voz muy fuerte gritó mi nombre: - ! mariseeeeeeeeeeeee ¡-
me desperté dando un salto de la cama.
Estaba sonando el teléfono. Lo cogí. Era mi madre que llamaba para decir que no llegarían hoy a casa de sus vacaciones porque al llegar a santiago les habían devuelto para madrid. El avión no podía aterrizar en el aeropuerto de santiago por la niebla que había.
- Cachis -, me dije yo, - después de hacer el zafarrancho general en la casa toda apurada ahora tenía un día más - .

Después de la fiesta que se había realizado festejando la primera captura de la temporada de pesca, el furgo estaba muy molesto por las risas de sus amigos porque la rusa se había despedido de él, cuando la dejó a primera hora de la mañana a la puerta de la chatarreria , con un beso en la mejilla mientras le decía con su horrible acento : -  ¡ Si calientas el horno no te olvides de cocer el pan ! -

A la noche sonó el teléfono en casa de marise. Marise fue corriendo, botando con sus pantuflas para coger el teléfono, pensando que eran sus padres. Descolgó el teléfono y al ponerse el auricular al oído oyó al otro lado de la linea la voz del furgo que le decía trabándosele la lengua -
-" La rusa, decir que submarino fácil de hacer. Decir que tener todo para hacer un submarino que poder cruzar la ria y poder llegar a altamar “ .- imitaba un horrible acento ruso.
- ¿ como dice ? - respondió extrañada Marise .
 El furgo se mostró sorprendido por la voz y dijo de nuevo balbuciendo :
- Ah ... perdón... me he confundido -.
- Clic ... pi, pi, pi... - se oyó desde el otro lado del telefono -

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lunes, 14 de mayo de 2012

un dia en el viaje de mis padres - 8



Aunque supuestamente mis padres están en Mallorca, están tomando un café en el Gambrinus en Nápoles. La mesa está próxima a una ventana por la que se ve la calle . Mientras mi padre habla mi madre mira a través de los cristales la gente que transita .
Los turistas van corriendo en dirección a la estación de Nápoles para coger el circunvesuviano (tren turistico que rodea al monte Vesubio) . También se puede coger un tren de cercanías en dirección para Sorrento para visitar Pompeya.
Pasa un autobus lleno de gente que van ver la preciosa bahía de Nápoles con el Vesubio a lo lejos.
Mas gente. Más mochilas. Pasan unos japoneses con sus cámaras fotográficas en dirección a la Basílica de San Francisco de Paula en la Piazza Plebiscito.
Mi madre, Dolores de Marise- no me queda más remedio que darle nombre a mi madre para facilitar el desarrollo de está historia - mira para el reloj. Ya es la hora, acaban de abrir las tiendas para poder ir de compras. Se dirige a mi padre y le da las últimas instrucciones, antes de salir a la calle Chiaia, una de las calles comerciales más conocidas de la ciudad.

No tardaron en entrar en unos grandes almacenes. Mi madre empezó a mirar prendas. Detrás de ella mi padre que cada cinco minutos: - Dolores de marise ... - por aquí-, Dolores de Marise ... - por allá.

Ya mi madre empezó a hartarse de tantos dolores, que decidió darle el esquinazo un rato a mi padre para quedar tranquila y poder mirar a gusto en el centro comercial. Subieron, bajaron y corrieron por las plantas del centro - mi madre jugando al despiste, mi padre que no se despegaba. Pero por suerte, en un momento en que subían usando las escaleras mecánicas,descubrieron el todo a cien para hombres en la cuarta planta y ahí consiguió mi madre zafarse de mi padre.

 Mi madre suspiro, Por fin libre para encontrar esa prenda  que no sabes que necesitabas hasta que la encuentras. Rebuscando en unos cajones llenos de rebajas, rodeada de un montón de mujeres italianas, halló un articulo de su interes . ! Un bolso de autentica polipiel de cocodrilo ¡ .

Fue directamente a preguntarle a una dependienta llevándole el bolso, que ya había adoptado, con el cuento de que si el articulo estaba bien de precio por que lo había visto. igualito en la feria, mucho más barato.
La dependienta ni papa de español.
No tardó en aparecer el jefe de planta y un corrillo de italianas tupefactas , * estupefactas, de ver la española que se enzarza discutiendo por el bolso con el recién llegado. El jefe de planta gesticulaba con las dos manos , con los dedos indice y pulgar cerrados como si tuviera cogida una pizza de pepperonis, que llevaba hacía el para morderla y devorarla a toda velocidad como si alguien se la quisiera quitar.

Las italianas se preguntaban que era esa mujer : Una respondía: - è lo spagnolo - *es española -¿ ma che sta dicendo ?- * que esta diciendo - se preguntaban mirando para esa madonna bajita , regordeta, con pelo blanco ... - ¿ gli spagnoli non sono come la mamma chicho ? - * ¿ Las españolas no son como las mama chicho ... ? - .

Mi madre, sintiéndose apoyada por el corrillo de italianas, igual que un jugador de fútbol por la afición, discutía el precio del bolso con el jefe de planta chapurreando en gallego como si estuviera en la lonja comprando el pescado.* - en gallego, si aquí no vamos hablar en italiano-.

- ¿ Come spagnolo ... ?-* ¿ como ... española ? - Se preguntaban .... las italianas - ¿ e che sta dicendo? .- ¿y que está diciendo ?- non vedete che parla molto male gli spagnoli - no ves que habla muy mal el español.

Y en ese momento se interrumpió la música de los grandes almacenes para oirse una voz que decia: ! madonna Dolores de Marise ... ¡ - ! Si prega di acerquese alle informazioni quarta piano vi aspettano ¡ - * por favor acerquese a información de la cuarta planta le están esperando-
- madonna dolores de marise , - Si prega di acerquese alle informazioni quarta piano vi aspettano, ....-
Mi padre de nuevo,- quien según mi madre, quiere acabar con sus nervios-,  que no habían pasado diez minutos sin ver a mi madre - .

Al salir de los grandes almacenes, no ponemos el nombre por que se lo hicieron prometer a mi madre no fuera que pensaran todas las españolas " como ella " que regalaban bolsos gratis - de autentica polipiel de cocodrilo -. Mis padres , pidieron un taxi para ir a recoger un coche que "sus amistades" de acá le tenían reservado: un viejo alfa romeo giulietta, negro ... como los que se ven en las películas policíacas que conducen los capos italianos.
En la tienda de alquiler, se quedaron perplejos al ver llegar a mis padres que venían a recoger el alfa romeo, pero entre el montón de euros que salieron del bolso – mi madre siempre paga al contado - y la pinta de mi madre, pensaron : ante la duda mejor no arriesgar la vida... que igual era la madonna de algún capo.


Van mis padres con el coche por Nápoles. Mi padre conduciendo, mi madre va callada pensando en lo ocurrido en los grandes almacenes - Es de esas mujeres que dentro de seis meses te dice : - ! Si, como aquella vez en nápoles que ....¡-

Suena la música en el aparato del coche : - Tu vuó fá l'americano .... -


Mi padre diez minutos a alta velocidad por Nápoles, - pobrecitos italianos, igual que en mi tierra cuando va por la autovía acompañado con un montón de coches en procesión que le siguen detrás... -

Un semáforo en rojo. Mi padre se detiene a cinco metros. Los peatones al ver ese alfa romeo negro seguido de tantos coches, le ceden el paso con su semáforo en verde, le saludan y hasta algunos bajan la cabeza en señal de respeto. Cambia de color el semáforo y continúan.

- Tu vuó fá l'americano ... l'americano -

Llegan a otro semáforo en rojo. El conductor de atrás le toca el claxon: Es un claxon tímido, como pidiendo perdón. Mi padre, al volverse para atrás, ve que el conductor le hace señales diciéndole que se salte el semáforo en rojo. Como mi padre continua parado con el semáforo en rojo, aparece un agente de la policía italiano que para el trafico y manda a mi padre que cruce. Al pasar el coche al lado del agente este saluda a mi padre con agradecimiento.

- Aquí no se conduce como allá - , haciendo referencia a nuestra tierra - , aquí se ve que tienen cariño al conductor - . Dijo mi padre.
Mi madre, miraba para mi padre y le decía que sería la crisis. Aunque para ella sus amigos le habían elegido bien el modelo de coche de alquilar, para que no tuviese ningún problema con la manera de conducir de mi padre.

Al llegar al hotel, no había sitió donde aparcar en la calle pero no tardó en aparecer un señor muy educado que les hacía señas con la mano diciéndole que se aproximaran a donde estaba él para aparcar en el único sitio que había libre: - en el medio y medio de la acera -

Entonces mi padre se negó en redondo a bajar del coche y regresar al hotel. Le dijo a mi madre que pudiendo conducirse así en italia , él no iba bajar hasta tener recorrido todo Nápoles en coche. Y la dejó marchar sola con sus bolsas para el hotel.

- Tu vuó fá l'americano .... l'americano, l'americano - .