Lo único que disculpo es que, de tanta gente que viene, haya que nombrar un lugar para que la gente llegue sin perderse. Por que para perderse se pierde cualquiera que venga a la fiesta del pueblo con nuestras costumbres gastronómicas, sardiñada, churrascada , mejillonada , paella … y tacita de vino. La tacita de vino que nunca este vacia !!!. Asi se han perdido aqui, alemanas, italinas, francesas, suecas ... y con lo bien que salen ellas en la foto, todas rubitas, con su piel blanquita y la manchita de tinto en la camiseta. ¿ Que alguna sobrevive?. NON PLUS ULTRA Se hace una queimada para finalizar el acto cultural .
¿ Y que piensa el pueblo ?. Nosotras, antes que salir en las fotos de unos guiris, preferimos el anonimato y la tranquilidad , que para estas cosas somos muy discretas, . Asi puedes contar de primera mano - sin que se escandalicen ni se desmayen tus amistades las barbibybis -, que mientras celebraban la fiesta en tu pueblo se produjo un incendio en la barbacoa de mi padre, y para lucirse ante las autoridades locales y políticas, vino el hidroavión del servicio antincendios descargándonos encima la panza llena de agua del avión para que se apagase el fuego de la barbacoa. Pero que yo y mi familia no estábamos allí; que estábamos toda la familia en la playa con banderita azul que tenemos en el ayuntamiento. - Imposible de contar con toda la familia, colgados en video en you tube, por un guiri que nos grabó "en momento etnografico" - .
Y para aprovechar la llegada de los jefes y que se les viese : allí estaban luciéndose el secretario y el aparejador del ayuntamiento. Mientras los operarios del ayuntamiento tiraban de la vaca para moverla de aquí para acá, el aparejador iba midiendo las distancias con una cinta métrica, señalando cada metro en el suelo, y el secretario, como si levantase acta, le iba hincando unos palos en los sitios que señalba. Así las distancias quedaban bien visible y se podía calcular a ojimetro por el publico lo que pudiese haber andado el animal en los diez minutos para la prueba, que tenía cada concursante en su turno.
La vaca se prestaba con docilidad a la pantomima, sintiéndose agasajada por la atención y cuidado que le prestaba tanto funcionario local, que aún no nos tratan así a los vecinos cuando vamos al ayuntamiento.
No teníamos comisario, así que los tercios, los avisos y los premios, se acordó que los diera el juez de paz con un pañuelo blanco para que no hubiera violencia.