lunes, 17 de octubre de 2011

concurso de la vaca - fanfarria - 2º

En muchos lugares se aprovechan los políticos de la fiesta de sus pueblos para hacerse los importantes y darse ellos por homenajeados y ser conocidos a cuenta de que se declaren costumbres populares como fiestas de interés turístico. Al final la fiesta se llena de guiris con cámaras fotográficas;  que nos vienen a ver como si fuéramos etnográficas. Y de desinhibirse todos los vecinos en una fiesta tradicional, pasa el pueblo a convertirse en la gran teatrada. - Ay... mira como viste el alcalde con el traje tradicional de cacique y el bastoncito de mando.  !!! - .
  Lo único que disculpo es que,  de tanta gente que viene, haya que nombrar un lugar para que la gente llegue sin perderse. Por que para  perderse se pierde cualquiera que venga a la fiesta del pueblo con nuestras costumbres gastronómicas,  sardiñada, churrascada , mejillonada , paella …  y tacita de vino. La tacita de vino que nunca este vacia !!!. Asi se han perdido aqui, alemanas, italinas, francesas, suecas ...  y con lo bien que salen ellas en la foto, todas rubitas, con su piel blanquita y  la manchita de tinto en la camiseta.  ¿ Que alguna sobrevive?.  NON PLUS ULTRA Se hace una queimada para finalizar el acto cultural . 
¿ Y que piensa el pueblo ?. Nosotras, antes que salir en las fotos de unos guiris, preferimos el anonimato y la tranquilidad , que para estas cosas somos muy discretas, . Asi puedes contar de primera mano - sin que se escandalicen ni se desmayen tus amistades las barbibybis -, que mientras celebraban la fiesta en tu pueblo se produjo un incendio en la barbacoa de mi padre, y para lucirse ante las autoridades locales y políticas, vino el hidroavión del servicio antincendios descargándonos encima la panza llena de agua del avión para que se apagase el fuego de la barbacoa. Pero que yo y mi familia no estábamos allí; que estábamos toda la familia en la playa con banderita azul que tenemos en el ayuntamiento. - Imposible de contar con toda la familia, colgados en video en you tube, por un guiri que nos grabó "en momento etnografico" - .
A lo lejos mi padre nos saludó con la mano. No tenía pérdida esa cabeza roja, con su mano roja, entre tanta gente conocida,  pero mi madre miró para otro lado, haciendo como si no le viese, y nos metió por el medio de la multitud.
La vaca la habían traído a primera hora de la mañana para el concurso y la habían metido en un cercado de madera hecho para que no molestase la gente que deambulaba por la fiestas, por que el animal no representaba ningún peligro, que pastaba comiendo de unas balas de paja que le habían puesto, como una vaca en un pajar,
Nos encontramos con las amigas de mi madre y empezaron a bromear cotilleando que con la vaca rubia de los de la labrada igual había risas, porque el animal terqueaba que no había burra ni burro que le ganase, pero que reír no nos íbamos reír igual que con un burro, que siempre podíamos encontrarle algún ascendiente en el ayuntamiento.
Sonaban gaiteros y charangas y como ya pasaba bien de media tarde, se esperaba la inminente llegada de las autoridades político locales de la capital . Que venían con el copago - nosotros les invitabamos a la comida en un lugar preferente y ellos vienen y cobran dieta completa -  
Y para aprovechar la llegada de los jefes y que se les viese : allí estaban luciéndose  el secretario y el aparejador del ayuntamiento. Mientras los operarios del ayuntamiento tiraban de la vaca para moverla de aquí para acá, el aparejador  iba  midiendo las distancias con una cinta métrica, señalando cada metro en el suelo, y el secretario, como si levantase acta,  le iba hincando unos palos en los sitios que señalba. Así las distancias quedaban bien visible y se podía calcular a ojimetro por el publico lo que pudiese haber andado el animal en los diez minutos para la prueba, que tenía cada concursante en su turno.
La vaca se prestaba con docilidad a la pantomima, sintiéndose agasajada por la atención y cuidado que le prestaba tanto funcionario local, que aún no nos tratan así a los vecinos cuando vamos al ayuntamiento.
  Yo no sé por que los actos taurinos los tiene que presidir un comisario. Debe ser para que la autoridad vea en sitio fehacientemente que si el torero aparece " pinchado "  fue por una buena cornada del animal y no por culpa del banderillero y un problema de faldas. 
 No teníamos comisario, así que los tercios, los avisos y los premios, se acordó que los diera el juez de paz con un pañuelo blanco para que no hubiera violencia.
Se acordó  también que se atendieran por parte del publico las señales que diera el animal, pues la vaca rubia mientras rumiaba la yerba, con el constante vaivén a los lados de sus mandíbulas, mostraba señales moviendo orejas y rabo, para asustar las moscas banderilleras que se acercaban por su presencia y por el oro vacuno, que depositaba según sus necesidades, con el que se abona enriqueciendo los prados. Y con las señales de la vaca, así se fuera aplaudiendo o más aplaudiendo, según los concursantes fueran participando, hasta llegar el momento álgido con el recitado del sobrino de la concejala.
Por que estaba todo previsto, incluido el nombre del sobrino de la concejala grabado en el trofeo,  y para que una insigne figura publica provincial y destacada persona del partido, entregase el premio al ganador.

un saludo y mi admiración a los que hasta ahora me seguis leyendo
gracias :)

lunes, 10 de octubre de 2011

Quedada 1º


Ya miraba yo que hora era en el reloj de la cocina, cuando sonó el timbre de casa. Fuí corriendo para abrir la puerta. Allí estaba Teles que venía a recogernos, a mi madre y a mi, para ir a la fiesta.
- Hola marise- , me dijo mi amiga sonriendo con sus dientes mellados y sus profundos ojos verdes. Nos dimos unos besos.
Mi madre apareció enseguida toda arreglada y con una chaqueta colgada al brazo: - Yo ya estoy - dijo.
Quieres tomar algo antes de marchar- le pregunté a mi amiga
Rehusó la invitación diciendo que si marchábamos tarde no íbamos tener sitio donde dejar el coche
Salimos y mientras cerraba con llave la puerta de la casa ya estaba mi madre, la primera, montada en el coche.
No tardamos mucho en llegar a la fiesta y tal como dijo Teles por ir un poco temprano no fue muy difícil aparcar.
Ya bajando del coche nos encontramos con un montón de gente conocida que subía andando para ir al campo de la fiesta. E íbamos parando, hablando con unos y con otros, por el camino en dirección al campo de la fiesta. Hasta llegar a la altura de la guardia civil que estaba allí dirigiendo el trafico y entre ellos Marcelino, el guardia civil que había llevado detenida a mi madre .* la madre de marise 22/02/11
Al ver a mi madre se puso de espaldas a ella haciendo como si no nos viese. Mientras su compañero daba el alto a un coche y le mandaba volver para atrás por que el campo estaba abarrotado, pasamos junto a él. Mirando para Marcelino de soslayo le deje caer un guiño cuando se cruzaron nuestras miradas.
Marcelino me saludó bajando los ojos al suelo.
Yo sabía que Marcelino de un tiempo para aca se había convertido en el hazmerreír del cuerpo y apunto estuvo a un tris de que lo hubiesen empapelado.

Marcelino después del asunto de la droga, se había convertido en el hazmerreír de sus superiores y para que se fueran olvidando de él lo pusieron detrás de un ordenador viejo, de esos que el ventilador no dejan siquiera oir lo que dice la persona que habla por si acaso se le ocurría abrir la boca. Aunque el no sabia ni papa de internet, tecla a tecla le fue cogiendo el truquillo a esto de la informatica .
A mi estas cosas que voy a contar me parecen de pervertidos, pero una, que es libertaria sin saberlo, no se va meter en lios opinando sobre lo que hacen los demás, que yo recuerdo bien que antes decían que la tierra era plana, que los rojos tenían cola y cuernos y que la libertad acababa cruzando los pirineos,  y ahora se ve que ninguna de esas cosas era verdad
El caso es que Marcelino al final se echo una novia malagueña por internet
- Si yo me entero que Quasimodo anda de vicio con las teclas algo malo va pasar que yo me conozco bien: que le arranco los ojos o lo dejo sin dedos - .
Y después de mucho teclear durante muchas noches, les picó el gusanillo a los dos de conocerse en la vida real y empezaron a hablar de hacer una quedada en Malaga.
Finalmente Marcelino se decidió hacer el gran viaje  porque su novia internauta le había prometido visitar, cogiditos de la mano, la alcazaba, el teatro romano, el museo picasso... y eso y lo que pudiera salir.
Bueno, pidió permiso para una semana que cuadraba el martes festivo y se lo concedieron, con lo que le salieron cinco dias seguidos de libranza, aunque ya se sabe que la benemérita trabaja las veinticuatro horas del dia durante todos los dias del año.
 Llegado el dia X Marcelino se arrancó de moto desde Galicia para el sur, con destino a Malaga. Pero en la previsión del amante no estaba el calcular que las temperaturas del norte y las del sur no son las mismas ni parecidas. Y nuestro pobre Marcelino bajando de la sierra de Bejar en Caceres iba chorreando sudor de tanto calor que tuvo que parar y quitarse la ropa para conducir únicamente con el tanga y el casco reglamentario en la cabeza . Ya llevaba recorridos unos cuantos kilometros así al fresquito, cuando al verlo conduciendo semidesnudo, le dió el alto una patrulla de la guardia civil de trafico que estaba de servicio a la altura de Zafra, haciendo un control de alcoholemia.
Marcelino paró al lado de ellos, desmontó de la moto, y se dirigió hacia la patrulla para decirles que era compañero.  La patrulla al ver aquel hombre que se dirigía hacia ellos con toda la confianza del mundo, con el tanga marcándole bien el paquete y los pelos saliéndole por entre el tanga y las piernas para fuera, como si fuera un oso, o el mismisimo lobisome * - hombre lobo- ,  pensaron que seria algún escapado de una unidad de salud mental, E inmediatamente terminó en el suelo, esposado, y encañonado con la metralladora que llevaba uno de los agentes.
Mas tarde, al poder identificarse Marcelino, como compañero del cuerpo, uno de los suboficiales de la patrulla mandó llamar a la unidad de atestados de Badajoz y lo terminaron llevando detenido por falta grave contra el decoro cometida por un miembro de la benemérita, que en estas cosas ellos son muy quisquillosos.
Y aún estaría allí, si no fuera que su superior de la comandancia de nuestra comarca, que quiere casarlo con su hija “ la guapa”, movió cielo y tierra para que se lo devolviesen para el cuartel de aquí y no se vieran frustrados los planes que una futura suegra va tejiendo en secreto para su hija.

En Badajóz se despidieron de marcelino mandandolo de regreso para Galicia, diciendole que hay personas que una vez que se conocen jamás se olvida uno de ellas. 



un saludo

lunes, 3 de octubre de 2011

el tio avelino -- 10

Al ver el gallo de esa manera, Ligia, la hermana pequeñita de Teles, desde su mundo cogida de la mano, exclamó con su voz menudita : - “ ! me he quedado impresionada ¡ “ -.
Todas giramos la cabeza mirando para ella. La palabra impresionada la adoptamos para el uso durante una buena temporada.
- Marise, ! me he quedado impresionada con la culada que te acabas de pegar ¡- .
Poco después vimos las plumas esparcidas por el corral y con el gallo patas arriba pensamos sin duda alguna que nuestro experimento era todo un éxito. Y lo celebramos con unas buenas corridas jugando al pilla.
Mientras nosotras andábamos con nuestros juegos, sin saberlo, el tio Avelino se había apostado en el piso superior del pajar para el oteo, y desde un ventanuco nos estaba persiguiendo con la vista hasta que finalmente nos vio recoger los huevos que sobraran y que habíamos dejado escondidos el día anterior. Como ya dábamos por concluido el experimento a punto estuvimos de hacer una guerra de huevos pero al final decidimos dejarlos de despedida en el gallinero.
Al contemplar toda la operación y descubrir su propio engaño, entre lo que el creía sobre el origen de la abundancia de huevos y lo que era realmente, El tio Avelino se llevó un tremendo disgusto,
mayormente pensando en las burlas que le iban hacer, cuando preguntasen sus amistades en la cantina sobre el experimento animal y se tuviera que explicar.
Lo vimos salir del pajar y meterse en la casa pensativo.
- ¿ Que estará tramando ? - me dije, yo, al verlo.
Al cabo de un rato, al ver salir por la chimenea de la casa un humo semejante al que hacen las cocinas de leña al encender, supe que iba estar, lo que quedaba de la tarde, encerrado en la casa.
- !Está cocinando. Va hacer una torta ¡.- me dije para mi por el olor que llegaba. - Como cuando mi madre, de mal humor, se refugiaba en la cocina -.
Nos llamó antes de que marchásemos , y nos dijo que no volviéramos al día siguiente. que traían a la finca un buey semental para que montara un par de vacas, y no era cosas para que vieran las niñas .
Después nos invitó a unas magdalenas que nos había hecho como las hacía su abuela, según nos contó él, que a la masa le metía una moneda y al que la encontrase tenía para un montón de caramelos. Nosotras aceptamos encantadas.
Quasimodo, no le dio ninguna importancia por que en el colegio iba aprendiendo, con poco gastar mucha tinta y con nada escribir cuatro hojas, no puso problema ninguno por que el experimento para él, ya estaba hecho y había sido todo un éxito..
Y allí estábamos, todo contentas en la cocina. Riendo y saboreando las exquisitas magdalenas, de la abuela. Ignorando el peligro que se cernía sobre nosotras, y la maquinación y venganza del tio Avelino para esquivar las burlas de sus amistades.
Con un tazón de chocolate para cada una, y una bandeja llenas de magdalenas. Empezamos la carrera tímidamente, primero mojando y después hundiendo las magdalenas en el chocolate y enseguida estábamos comiendo magdalenas a dos carrillos. Quasimodo hacía broma, diciendo Pamplona. Pero no le hacíamos caso por que las chicas siempre somos más listas y sabíamos que quien menos comiese menos probabilidades tenía de encontrar la moneda.
La competición duró hasta que Teles mordió la magdalena que llevaba la moneda dentro. Y gritó, de felicidad y dolor, como a solo sabemos gritar las mujeres : - ! Ay , es mía ¡
y su hermanita mirando para ella, con toda la boca pintada de chocolate, volvió a decir:
- Teles, me he quedado impresionada con tu sonrisa nueva. - añadiendo despacito - Ya veras cuando la vea papa- .
Así es como Teles, con una buena mordida, rompió unas esquirlas de dos dientes delanteros confiriéndole esa sonrisa tan particular y excepcional, que nos tenía impresionadas de pequeñas.
Y como el tio Avelino urdió una buena historia que contar a cuenta nuestra, para paliar las burlas de nuestro precóz afán investigador

Ese día a la noche en el pueblo fue una reunión memorable: 

Mientras la jarra, llenaba a rebosar el vaso de vino del tio avelino :
la tabernera gritaba preguntando :
- ¿ Quien es el ave que bebe mas vino del mundo ... ? -
y sus amigos respondían coreando :
- ! el tío Avelinoooooooooooooooo ¡ -

Así fue como le pusieron y así fue como le quedó para los del pueblo  el mote del tio Avelino para el tio Avelino.


fin del acto n

lunes, 26 de septiembre de 2011

El ojo del gallo 09

Como se puede apreciar en cualquier historia sobre perros, gatos, gallos, ovejas o vacas, los animales domésticos ofrecen pruebas más que suficientes de su lealtad. Al esperar a sus dueños —como el tío Avelino, que vive en celibato— demuestran que pueden sustituir a los seres humanos, como las madres y las parejas que te esperan en casa. Parecen anticipar tu llegada incluso antes de que hayas decidido regresar.
Salvando las diferencias con los seres humanos, la mayor ventaja de estos compañeros leales es que nunca llaman por teléfono, envían recados ni atrancan la puerta de la casa.
El gallo ya estaba despierto a esa hora matutina, no por su propia naturaleza, sino por el alboroto que había ascendido desde la lejanía del pueblo poco antes. El ruido surgió en el silencio de la noche, cuando una partida de ciclomotores arrancó en el pueblo, seguido de una algarabía de ladridos en señal de protesta. Aun así, el animal sabía que, cuando el tractor partía al atardecer, su amo llegaría antes del amanecer. 

Esperaba con su figura negra recortada contra el cielo naciente, con un ojo abierto para observar en la cálida noche de verano si su dueño se quedaba dormido fuera de la casa, de modo que pudiera tomar las precauciones necesarias. Se situaba a una distancia prudente del posible lanzamiento del calzado o cualquier otro objeto volador que pudiera alcanzarlo al saludar el amanecer con su canto.

El ojo del gallo, fijado en el tío Avelino desde su regreso, le llevó a revelar que la actitud del granjero, que caminaba ladeado y con una mirada furtiva al bajarse del tractor, era algo sospechosa. Sin perdida de tiempo se metió dentro del gallinero y echó a todas las gallinas fuera, a base de picotazos y empujones, para que pudieran evitar el peligro que se cernía. Por su parte, el tío Avelino, al ver que las aves estaban sueltas y que no podía atrapar ninguna gallina en su estado, decidió primero aplacar su sed. Al cabo de un rato, regresó de la bodega de la casa con una pequeña garrafa llena de aguardiente y se echó a morro unos buenos tragos. Luego, convidó al gallinero, vertiendo media garrafa en el bebedero de las aves, mientras que el resto lo reservó para la ceremonia del guiso de la gallina y los honores a la finada.

Con media granja bebida y unas persecuciones tragicómicas, a pesar de que todos iban haciendo eses—uno para alcanzarlas y otras para evitarlo—finalmente el tío Avelino logró atrapar una gallina.

 La selección natural, quiso que fuera una gallina que cojeaba de una pata y le impedía levantar su vuelo con agilidad, para escapar.

La reyerta quedó marcada con un rastro de plumas de la victima por el corral.
A primera hora de la tarde de ese día volvimos a la casa del tio Avelino. Pero esta vez nos acompañaba Ligia, la hermanita pequeña de Teles, cogida de la mano de su hermana mayor. Mostrabamos los brazos y las piernas llenas de ronchas, por que aunque el día anterior el gallo había estaba atado para que no nos atacase picandonos, eso no nos libró de una buena ración de picotazos de pulgas leonadas, en el pajar.
Encontramos al tio Avelino haciendo un pernal, con una cuerda, para atar cruzado en las patas de una oveja perica que le saltaba los vallados, - le permitían a la oveja andar para comer pero no echar carrerilla para saltar. Aunque se alegró con nuestra visita, el tio Avelino nos saludó con una sonrisa corta, mostrando indiferencia hacia nuestra llegada, y continuó con el trabajo, entrelazando la cuerda. 

Como era costumbre, al llegar a la casa, comenzamos nuestra visita al pajar, a pesar de las pulgas leonadas que nos habían atormentado el día anterior. Después de revolcarnos entre la suave paja, nos dirigimos a la parte trasera de la casa, donde encontramos al gallo tumbado con las patas en el aire, mirando al cielo
  Quasimodo dió unas vueltas alrededor del animalito alar, sin que este se inmutara, y nos dijo que solo había visto una vez así a un pavo en casa de su madrina el día anterior a nochebuena. Y que el gallo tenía  una melopea garrafal.




lunes, 19 de septiembre de 2011

la motocicleta y el ser humano 08

Ya llegaba a medianoche la solfa en la cantina, cuando el tío Avelino y la mayoría de los presentes pensaban en regresar a sus casas, pero justo era la hora de esos pensamientos y llegó el padre de los gemelos para la misa nocturna. Según entró los presentes comenzaron los honores convidando le al primer vaso de vino y como gente educada, esperaron a que mojara y remojara el gaznate. Así que bebió soltó sus primeras palabras y empezó a contar que por la tarde había recogido su motocicleta del taller de Xán el cangrejo, llamado así por que aparecía con la batería y las pinzas de los bornes cuando había que arrancar algún tractor. Una vez salió del taller había decidido dar una vuelta para probar la moto sometiéndose a la prueba de resistencia, conductor y motocicleta, para ver si regresaba en buenas condiciones, haciendo el recorrido más largo a su casa. - De uno de estos periplos, antes de llegar a casa para saludar el nacimiento de medio día en la cama, en que mis vecinos podían llegar a echarse cientos de kilómetros, en un radio de ocho a doce kilómetros alrededor del domicilio habitual y echarse de uno a varios dias antes de llegar a casa. Se decía, haciendo burla cariñosa de la simbiosis entre hombre y motocicleta, que a un vecino le estaba esperando su mujer con la puerta de la casa abierta, después de pasar por el suelo la fregona-escoba mopa para el polvo, que le había comprado a un viajante que vino el día anterior a casa; les dijo : - Entrar, pero pisar en las hojas del periódico y no hagaís mucho ruido que aún hay alguien durmiendo.
A mi me hubiera gustado saber andar en motocicleta alcanzando ese equilibrio entre ser humano y maquina, pero cuando a escondidas de mi padre se me ocurrió probar su motocicleta, la moto arrancó de repente y yo con el susto me agarre fuertemente al manillar, saliendo disparada y estampándome contra el muro dentro del garaje. Menos mal, por que si hubiera estado fuera de casa seguro que hubiera empezado ese periplo zigzagueante acabando en el océano y aún hoy no se sabría nada de mi.
Por suerte, ese día de una vez al año, no me tocaba riña. Mi padre que la noche anterior había salido de periplo pensó que le había dado él a la motocicleta algún “ toque “ de regreso a casa y mi madre, acostumbrada a las derramas por ese hecho, dió por hecho así fuera.
El padre de los gemelos contó que regresando por la parte del camino, que ataja del pueblo del puerto para aquí, se encontró en medio de la carretera una señora toda vestido de negro, o eso parecía en la obscuridad de la noche, y tratando de evitarla estuvo apunto de quedar con la moto en la cuneta. Apenas la vió cuando se apagó la luz del foco al detenerse la moto. Sus cabellos parecían algas y sus ojos, como los ojos de los gatos, brillaban con un color verde frio. La señora miró para el y hecho a correr ladera abajo, perdiendose en el bosque del acantilado.
Alguno de los presentes preguntó si el encuentro había sido cerca de las piedras que hablan .
Se guardó un rato en silencio, hasta que alguien pidió que se volviera e llenar los vasos de nuevo.
Después , se fue reanudando la tertulia. La historia del globo de papel no dió mucho juego por que no era una historia mundana sino aerostática y los principios parecían escapar de la mente de los presentes. La tertulia, con sus mejores burlas, derivó en seguida al experimento de la granja del tío Avelino, que era mas terrenal y por que eramos mas conocidos su personajes; comentandose que se podía esperar cualquier cosa del resultado:
que Quasimodo castrase el gallo para que cantara mejor los trinos, alcanzando las mas altas notas del bel canto; que por culpa de esa Teles se podría esperar una rebelión femenina en la granja y acabase el gallo empollando una montaña de huevos mientras las gallinas daban la matineé;
o simplemente, que arreglásemos el gallo para que diera las horas como el cuco.

Y después de hundirse imaginariamente, varias veces el globo de papel en la bacanal liquida. el padre de los gemelos contar que había encontrado una señora negra con una melena larga que parecían algas o ramas llenas de hojas de sauce llorón, y un repaso a la plebe:

bajo una noche estrellada y fría, antes del amanecer, salieron todos del tabernáculo y marcharon cada uno para su casa.
El tio Avelino después de llegar con el tractor para su casa , estaba evacuando apoyado en un arbol mirando para donde nace el sol viendo el amanecer. A medida que se marchaba la noche volvían los colores a la tierra , el verde la hierba, el azul del cielo, el amarillo de las flores... tenía hambre ,
A esa hora era cuando habitualmente se levantaba y desayunaba. Pensó en ir al gallinero para ir recoger unos huevos recientes, y hacerse unos buenos huevos fritos con unas lonchas de panceta. Se fue para el corral a buscar huevos para el desayuno y se encontró con gran entusiasmo que, a lo que venía siendo habitual, había media docena de huevos más. Le vino a la mente lo del experimento de las gallinas, y exclamó:
! Carajo de rapaces ¡ -

lunes, 12 de septiembre de 2011

Mundo gallina 07

Como yo insistia, el tio Avelino nos puso el gallo a buen recaudo, para que no nos atacase, atandolo detrás de la casa con una cuerda atada a una pata que le mantenía sujeto a uno de los palos del vallado de la huerta. La cuerda permitía al prisionero unos metros de libertad, con lo que podría seguir comiendo sin molestarnos. Al gallo mucha gracia no le debía hacer, que no hacia más que abrir las alas y aletear, pero no debía ser la primera vez que había estado atado de esa manera para que no picotease a las gallinas.
Nosotras husmeamos un buen rato por la finca y visitamos el pajar, que estaba algo descuidado por falta de su uso principal. No tenía más uso que el de guardar una pala y arados del tractor y otros aperos mecánicos como una vieja maquina malladora que descubrimos tapada por unas tablas El pajar había venido a menos desde que se dejó de plantar cebada y trigo y se cambió principalmente al ensilado del maíz forrajero para el ganado. Estuvimos un buen rato corriendo jugando al pilla . Desde el establo a veces se oía tararear una melodía al tío Avelino como cuando se cantaba acompañando el traqueteo de la vieja malladora mientras se le iba metiendo por la boca superior las brazadas de trigo e iba separando el grano de la planta.
La madre de Quasimodo nos había dado una docena de huevos para el experimento. Antes de marchar Quasimodo ya tenía buscado por el gallinero y por donde campaban las gallinas, casi todos los sitios donde ponían sus huevos – las gallinas camperas se crían en el suelo y tienen libre acceso a zonas de campo, por lo que hacen sus nidadas en los sitios más recónditos - Distribuimos media docena, en tres escondites. Uno de los escondites estaba detrás de la vieja malladora.
Cuando acabó el día, para nosotras las de las ocho en casa, se hizo la tranquilidad en la casa del tío Avelino. Después de un rato de calma y de ausencia de gritos y risas de alegría, decidió seguir la fiesta por su cuenta. Se aseó, como hacía el día anterior a las ferias y otras fiestas de guardar, y bajó al pueblo en el tractor, a tomar unos vinos con sus amistades, deseoso de contar el experimento que importantes promesas del mundo científico local estaban llevando en secreto en su gallinero.
En la cantina estaban reunidos los del puerto, discutiendo si serían capaces de hacer un aerostato de papel, cuanto peso podría llevar y si cruzaría la parte más ancha de la ria en la obscuridad de la noche.
Al tío Avelino no le habíamos explicado en si, el experimento de poner más huevos de las gallinas, por que teníamos dudas de que pudieramos llegar a convencerlo de que las gallinas tuviesen la mas mínima psicología animal, con sentimientos como la envidia y los celos, que les podía llevar a padecer las más profundas psicosis maniaco depresivas; y por que no queríamos que se riese de nosotras.
Después de hacer los saludos con la jarra, arrimado al mostrador, fue contando el evento del importante experimento, llevando la conversación a su gallínodromo. Aflojando el secreto y soltando uno a uno los nombres de las importantes promesas científicas locales, a medida que se iban soplando vasos llenos de vino.

Tío Avelino : - ¿Esta marise, no sabéis lo que se le ha ocurrido?. Está haciendo un importante experimento que con seguridad mejorará la explotación de las gallinas camperas. Si los alemanes ponen música de Mozart en sus granjas, para que engorden y pongan más huevos las gallinas; como tengo leído en la revista mundo gallina. Con el cuento que tiene esa rapaza, sabe dios lo que pueden llegar hacer las gallinas oyendo unas parrafadas suyas.


¿Y dices que esos tres están haciendo un experimento con las gallinas ?

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lunes, 5 de septiembre de 2011

dedicado a los cuidadores de personas con alzheimer 06

A Quasimodo, por insistencia de su tío, lo habían llevado a un colegio de la capital y tenía profés, de esas tan finolis, con medias de nylon, tacones altos y labios pintados. Que te daban con un palo en la mano, y te decían : - " No se dice haiga se dice haya "- Quasimodo decía que por que eran mujeres dolía más.
Un día, cuando comenzaban las vacaciones de semana santa, al ir a preguntar si había venido Quasimodo de la capital, su madre nos dijo que estaba pero que no podía salir por que lo habían castigado en el colegio con hacer un trabajo sobre las gallinas.
A mi lo de las gallinas me pareció cosa de bromas, porque no hay nada como ponerse a ojo de tiro de cualquier gallo de cresta leonada de mi tierra para echar a correr o sufrir unos buenos picotazos.; así que acto seguido fuimos por el lado de la ventana de su habitación y le tiramos chinas ( piedrecitas ) a su cristal para que saliera y chismorreásemos sobre el asunto:
Asi que nos contó la historia, resultó que Quasimodo por bocazas, de tan pelma que se puso en el colegio con las gallinas, le castigaron a hacer un trabajo para la clase de ciencias naturales sobre dicho animal. Nosotras:  Teles, yo y su hermanita que a veces venía con nosotras,  " que como inesperadas discípulas, después de él eramos las que más sabíamos de las gallinas". Para que su madre le dejase salir de casa, decidimos echarle una mano.-  Yo siempre le he tenido miedo a las gallinas pero una no es cobardica.-
 Realmente no sé si la madre de Quasimodo no le gustaba que su hijo saliera con nosotras o si quería que saliera con niñas por que de aquellas aún no teniamos decidido si queriamos ser niñas.
Para quien no tenga gallinero de gallinas en su casa, que seréis la mayoría  Las gallinas son animales territoriales muy jerárquicas y se reparten desde el lugar donde comer, a los espacios donde duermen y hacen la puesta. zanjando sus diferencias en estás cuestiones a base de picotazos. Y por si alguna o alguno quiere husmear un poco en internet : las gallinas más conocidas de por aquí son las gallinas de Villalba, la gallina de Mós y la gallina piñeira. Son gallinas camperas, chulas, tiránicas, y de difícil crianza en gallinero,  y por no podérsele sacar rendimiento industrial han estado a veces a punto de su extinción. Si han sobrevivido estas razas de gallinas es gracias a la abnegada entrega y dedicación del anciano, anciana gallega, que en su casa de campo o perdido en el monte de galicia, prefiere morir en soledad, dando de comer a sus animalitos,, antes que dejarse llevar a una residencia de monjitas . Claro, que el  anciano gallego es así mismo campero, chulo y tiránico y prefiere morir en soledad en su campo, que hacerlo en un gallinero para la tercera edad.
Bueno, el caso es que después de mucho maquinar, a Quasimodo se le había ocurrido hacer un trabajo que consistía en aumentar el numero de huevos en los lugares que ponían  las gallinas camperas mas débiles y bajas del escalafón del corral; por que pensaba que gallinita , al ver aumentada obstensiblemente su puesta de huevos, mejoraría su autoestima, influyendo en su carácter y alterando así su jerarquía, y status y con ello la altura y el lugar del palo en los lugares donde duermen. Bla, bla, bla.
En mi casa ya les dije que no había experimento, por que hacer el trabajo en mi casa igual terminábamos limpiando el gallinero y  hacer el trabajo en casa, en los días que no hay colé, lo veía como si fuera tan tonta de regalarme una plancha el día de mi cumpleaños. Así que después de un rato de deliberaciones acordamos hacer una visita al tío Avelino.

Ya de aquellas el tio Avelino recibía pocas visitas. Aunque para mi era por que después de muerta su madre, a los vecinos les daba vergüenza regresar por allí. Y al llegar ya estaba esperándonos en el camino.
Nosotras, a pesar de la prohibición de nuestros padres ya íbamos por la casa, mientras aún vivía su madre :
Cuando oíamos gritar a la señora le decíamos a Avelino: - ! Avelino, hoy grita mucho madre ¡
y é nos respondía gritando desde el establo : - ! Si. Parece que hoy va cambiar el tiempo ¡ .

Así que le contamos lo del experimento de las gallinas, el tío Avelino accedió gustosamente por tener unos niños corriendo y gritando por la casa y las tierras, durante los días de vacaciones de semana santa; pero por lo del experimento, se veía claro que quedaba algo escamado:
Tio Avelino. - ¿ las gallinas no dejaran de poner huevos ... ?
Quasimodo. - Al contrario, en el peor de los casos siempre aparecerán unas docenas de huevos de más -
El tío Avelino. - ¿ Ni se quedarán las gallinas sin plumas o algo así ...?


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